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Los cambios pasan a ser costumbre en un Madrid que estrena restricciones


Este sábado a las cinco de la tarde el estado de alarma ha llegado a su fin en Madrid capital y otros ocho municipios de la región, lo que, por un lado, da paso a nuevas
restricciones como la prohibición de reunirse de 00:00 a 6:00 horas, pero a su vez también posibilita que muchos madrileños puedan salir de la capital.

Con respecto a la hostelería y la restauración se suspende el servicio de barra y en mesa se reduce el aforo al 50% y en terrazas al 75%.

Asimismo, en los salones de banquete se reduce el aforo al 50%. “No podrán abrir antes de las 6.00 horas y el cierre será a las 00 horas, no pudiendo admitir clientes admitir clientes desde las 23 horas”, ha informado el consejero.





Los establecimientos comerciales no podrán iniciar la actividad antes de las 6.00 horas y deberán cerrar a las 22 horas, a excepción de los que presten servicios imprescindibles e inaplazables.

El aforo permanece como hasta ahora, al 75%.

Por su parte, los cines, auditorios y teatros reducen su aforo al 50%, salvo salas multiusos polivalentes que quedan al 40%. También deberán cerrar a las 00 horas, al igual que las residencias y colegios mayores.

Las instalaciones deportivas al aire libre no podrán abrir antes de las 6.00 horas y deberán cerrar a las 00 horas. Mientras que en gimnasios se reduce el aforo a un 50 por ciento y a grupos de seis personas.

Los parques y jardines deberán cerrar también en el mismo horario al igual que los establecimientos de juegos y apuestas, donde además se reduce el aforo a un 50%.

Asimismo, en las instalaciones funerarias se reduce el aforo al 50% así como en los lugares de culto.


Desconcierto generalizado





Este nuevo cambio de normas para tratar de frenar la expansión de la enfermedad desconcierta una vez más a vecinos, comerciantes o taxistas que, además, a partir del lunes también tendrán restringida la movilidad en 32 zonas básicas de salud, donde no se podrá entrar ni salir salvo motivos justificados.

En esta ocasión, las normas son acogidas de manera desigual según el sector. Los hosteleros, por ejemplo, están contentos, ya que otra de las novedades es que podrán abrir sus locales una hora más, hasta las doce de la noche, lo que les va a venir “muy bien”, comenta Fernando, el encargado de un restaurante de la Plaza Mayor en declaraciones a Marta Moreno, de la agencia EFE.





“Cerrar a las 11 era muy pronto, esto nos va a ayudar más durante los fines de semana. Ya hemos modificado los turnos y hoy cerramos a las doce”, comenta el hombre, que explica que este es el horario que manejaban los hosteleros de la Plaza Mayor antes de la pandemia, al ser zona de protección acústica especial (ZPAE).

Además, con el fin del estado de alarma, los ciudadanos que no viven en zonas confinadas pueden entrar y salir de la capital, por lo que espera que, si esto sigue así, los próximos fines de semana “venga más gente” y se “empiece a mover todo más”. “Las medidas son buenas para la hostelería”, concluye.

No es algo que puedan decir los taxistas, como Ángel, que asegura que no sabe cómo sobrevivirá el sector sin que haya actividad de ningún tipo de doce de la noche a seis de la mañana. Cree que los taxistas dejarán de trabajar por la noche porque habrá aún menos gente por la calle de la poca que quedaba.

Comenta que ahora solo quedarán los “cuatro” que trabajen de noche para 2.000 o 3.000 taxistas que trabajan en esa franja, lo que, a su juicio, significará el “caos” para el sector, porque “los que se quedaban a trabajar por la noche, no van a poder salir y, si salen, no habrá gente por la calle”.





Las calles de Madrid siguen manteniendo la misma actividad que los últimos fines de semana, pese a los cambios de normas, a los que parece que ya se han acostumbrado los ciudadanos de la capital. De hecho, la mayoría asegura que no siente que le haya afectado especialmente la nueva normativa, al menos, de momento.

“No me afecta mucho porque no soy de salir de noche”, afirma Mari Martín mientras pasea con Alejandro por la Puerta del Sol, se muestra bastante indiferente con respecto a las nuevas medidas y añade que tampoco tenía pensado salir de Madrid capital aunque desde las 5 de la tarde de este sábado ya pueda hacerlo.

Su compañero Alejandro, se lanza a criticar la prohibición de reunirse en horario nocturno: “Es un poco ilógico, a mí no me afecta pero, ¿qué pasa? ¿no podemos contagiar antes de las doce pero a partir de las doce sí?”.

Por la calle Preciados pasean Paula y Alejandra, que también creen que no les van a afectar “particularmente” las medidas, aunque reconocen que el cambio les parece un poco “jaleo” porque no “sabes bien qué se va a poner en vigor ese día”.

“Yo, como si no tuviera medidas, han ampliado la hora de los bares, en estado de alarma era a las 11 y ahora veo bien que sea hasta las 12 para dar un poco de juego a los bares porque, si no, estamos perdidos”, opina la joven.





Además, no descarta salir de la capital un fin de semana para “ir a la sierra o visitar otra ciudad”, algo que no se podía con el estado de alarma ya que la ciudad de Madrid estaba cerrada perimetralmente.

Miguel Ángel, que pasea por la calle Arenal, asegura que sí se va a ver afectado por los cambios, en concreto, por los que entrarán en vigor a partir del lunes, ya que no va a poder ver a sus hijas, que viven en una zona confinada.

Además, no ve bien que desde esta tarde se pueda salir de la capital, y afirma que todo esto provoca que no se entiendan las medidas por lo que, a su juicio, “debería de hacerse solo una cosa” para todo el país.

Coincide con Ernesto que, va más allá, y afirma que debería de cerrarse “todo” y que el Estado se encargue de ello: “Si realmente es importante la salud, es necesario poner el dinero donde corresponde, cuidar a la gente cuando lo necesita, yo vería bien que se cerrase todo”.

“Cada sector presiona según sus conveniencias y no hay un tratamiento serio del problema, que se ha politizado y que a nadie le importa ya la salud de la gente”, lamenta el hombre, que ha parado a saludar a los hosteleros de comienzan a montar a las a las 2 del mediodía una de las terrazas de la Plaza Mayor.





En la emblemática Casa de la Panadería de la Plaza Mayor se está celebrando una boda a la que asisten Patricia y Silvia: “Se casa una amiga nuestra en la Panadería y la vamos a ver desde fuera. Dentro son 10 familiares y fuera estamos los demás en grupos de 6 personas para aplaudirles cuando salgan”, explica Silvia.

A causa de la situación y de las restricciones, habrá ceremonia pero no celebración, “ya se hará cuando se pueda”, afirma Patricia que, cuando salen por la puerta los recién casados, les tira arroz al grito -con mascarilla- de “¡Viva los novios!”.












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